Nuevamente se ha activado el foco de tensión en la zona austral, esta vez ha sido la exploración petrolera que lleva a cabo el Reino Unido en sus aguas jurisdiccionales del Atlántico Sur las que han gatillado un nuevo impasse, muchos pensarían que Chile no tiene nada que hacer en este contencioso, sin embargo los intereses permanentes de nuestro país en la región austral nos hacen un actor de primera importancia en esta disputa,
es sabido que en 1982 el gobierno militar del general Pinochet apoyó al Reino Unido y suministró información de inteligencia a las fuerzas británicas, el objetivo de esta ayuda era la derrota militar argentina ya que de salir victoriosa, el régimen de Galtieri tenía pensado atacar a Chile, después del conflicto las relaciones se mantuvieron estables y con alguno que otro puntapié más o menos disimulado por debajo de la mesa, la llegada de la democracia a Chile abrió un nuevo espacio de entendimiento con el país vecino, la nueva administración chilena tenía entre sus prioridades establecer una relación armoniosa y duradera con la Argentina,
de ahí precisamente el apoyo que Chile le ha brindado en las instancias internacionales,la última ha sido la declaración del Grupo de Río, esta política es contraproducente, durante toda la historia conjunta argentino-chilena han existido momentos de euforia y de recelos, es un fenómeno cíclico de las relaciones entre ambos países, no podemos desairar al Reino Unido y no debemos apresurarnos en dar apoyos a la Argentina,más bien se debe mantener un pragmática neutralidad, el Reino Unido se quiera o no, es un factor de equilibrio en esta zona más aún considerando que Argentina
no ha abandonado sus antiguas aspiraciones hegemónicas en el extremo austral, Argentina no puede poseer las islas Falkland. Chile tiene el deber de mantener y defender su relación privilegiada con los británicos, el problema es entre Argentina y Gran Bretaña, no entre Chile y el país europeo, por lo tanto podemos ser base para el apoyo logístico de las islas, con esto nuestra influencia Pacífico-Atlántico se reforzará y nos dará una moneda de cambio que nos podría ser útil en un futuro.
martes, 23 de febrero de 2010
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