El Perú pretende transformarse de la noche a la mañana en el defensor de la paz y del desarme regional, su tenacidad por poner estos dos temas en el tapete de la discusión regional está claramente dirigido a poner freno al proceso de modernización de las fuerzas armadas chilenas, si bien el Gobierno peruano últimamente ha dicho que su planteamiento no va dirigido a Chile, sino que a todos los países de América Latina, los hechos lo desmienten, autoridades de gobierno, miembros del Congreso y políticos en forma unánime han lanzado sus dardos contra nuestro país, en esto la prensa ha tenido un papel fundamental al publicar sus ácidos comentarios antichilenos, esta estrategia peruana apunta a mostrarse como país amante de la paz que soluciona sus problemas mediante la ley internacional y a la vez mostrar a Chile como país armamentista que ocupa en forma ilegal espacios marítimos peruanos, por este motivo levantó una polémica artificial sobre el ejercicio multinacional "Salitre II" y a espaldas de Chile realizó gestiones con los países participantes tendientes a cancelar el ejercicio o en su defecto a cambiar los "libretos" que según Lima "eran provocadores", acciones de extrema gravedad porque un país mediante gestiones secretas intenta sabotear el derecho soberano de Chile de realizar los ejercicios militares que estime pertinentes para garantizar su seguridad nacional, para variar la respuesta de la Moneda ante este tipo de "agresión" encubierta fue nula.
Así paradojalmente ante su escalada de provocaciones el Perú propone un "Pacto de No Agresión",existen antecedentes históricos de que el Perú -mientras no abandone sus pretensiones reivindicacionistas - no es un país de confiar, ya entre 1974 y 1975 estuvo cerca de iniciar una ataque al norte chileno, olvidando la existencia de acuerdos de no agresión en el marco de la OEA , pues bien la experiencia nos dice este tipo de pactos no garantizan la paz, la propuesta chilena de integración es el camino adecuado y debe ser presentada al resto de los países, especialmente al Perú, este es el único país de América del Sur en donde continuamente miembros de su élite política proponen medidas específicas contra la inversión chilena, todo esto mientras en Chile se le da carta blanca para la regularización de miles de inmigrantes peruanos ilegales, por otro lado el Perú busca detener un supuesto "armamentismo" olvidando por completo su propia historia que lo condena, la actitud revisionista de sus autoridades y de grupos nacionalistas enemigos de Chile -que tienen un amplio apoyo en el país vecino- ha impulsado a ese país a verdaderas carreras armamentistas, fue el Perú el que decidió romper los equilibrios regionales con la llegada en 1986 -durante el primer gobierno de Alan García Pérez- de los modernísimos aviones Mirage 2000, el Perú sería uno de los primeros países en incorporar la nueva joya de la industria aeronáutica francesa, pero no quedaría ahí el armamentismo peruano, si ya con los aviones Mirage 2000 había roto el equilibrio, con la llegada del Mig-29 y del misil BVR R-77 en 1995, las diferencias se hacían abismantes, el Perú introducía en la región el armamento más avanzado del mundo y ponía en clara desventaja a todos los países sudamericanos, sin embargo las sorpresas estaban lejos de acabar y en 1998 da un nuevo golpe con la compra de aviones anti-tanque Su-25, únicos en su tipo en América del Sur y solo comparables al A-10 norteamericano, aún hoy en día ningún país del continente dispone de un avión de esas características, ante este panorama planteado por el Perú se hacía necesaria para sus vecinos la modernización de sus fuerzas militares, además estas nuevas compras peruanas se sumaban a toda la panoplia de armamentos adquiridos en la década del 70.
La campaña mediática en el Perú es fuerte y como se sabe el gobierno populista de Alan García no le lleva la contra, ha decidido intensificar su accionar enviando a los distintos países misiones para dar a conocer la "postura" peruana, Chile debe rechazar toda injerencia en sus asuntos de defensa primero porque es un tema soberano, segundo porque no pueden terceros países definir nuestras políticas de defensa en función de sus intereses y tercero porque Chile no está en una carrera armamentista con ningún país y rechazar el pacto de no agresión por no estar acorde a la nueva realidad latinoamericana y mundial.
lunes, 26 de octubre de 2009
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